Preparar un café es uno de los pasos más importantes en el cuidado de este gran producto. Cada método resalta ciertas características y te permite disfrutar del corazón de cada grano.
Recuerda que el método de preparación no es el único factor que influye en el sabor. La molienda, la temperatura del agua, la proporción de café y agua, y la calidad del grano también juegan un papel clave.
Métodos cuya preparación dura entre 1 y 5 minutos, resultando en una bebida donde encontramos las notas más delicadas del café. Se dividen en tres tipos: Inmersión, Goteo y Vacío.
El café es sumergido en agua durante un tiempo específico y luego es desplazado a través de un filtro, separando la bebida de las partículas de café.
La extracción se produce cuando el agua fluye a través del café pasando por el filtro por efecto de la gravedad, separando las partículas.
Su ángulo de 60° hace que el agua fluya hacia el centro. Permite alterar el sabor cambiando la velocidad del flujo.
Ideal para resaltar la acidez y los sabores delicados. Excelente opción para viajeros por su portabilidad.
Permite preparar café espresso de manera simple. Diseño atemporal que produce un café intenso y aromático.
Utiliza un filtro grueso para producir una taza de café equilibrada, limpia y llena de sabor.
Se caracteriza por su preparación rápida y a alta presión, lo que resulta en una bebida concentrada con un sabor distintivo.
Se caracteriza por su larga inmersión en agua fría — entre 6 y 24 horas — permitiendo una extracción lenta y suave de los sabores y aromas del café. Tiene más cafeína que cualquier otra preparación.
Algunas recomendaciones según lo que buscas en la taza